martes, 25 de noviembre de 2025

Un rincón de la memoria .

Mis pensamientos perdieron rumbo aquella mañana, bajo el dintel de una puerta, mientras veía llover. Entonces, la figura etérea de mi padre se presentó frente a mí. Por un instante me hundí en mis propios pensamientos, tratando de comprender cómo podía un hombre tan grande y tan robusto haber sido arrastrado así, como por el viento que mece las flores. ¿Habría su cuerpo entero olvidado el peso?
Simplemente estaba ahí.

Tenía la impresión de que aquellas palabras lanzadas por un anciano semejante auna aparición desconocida,  de piel pegada a los huesos,mirada luminosa y párpados rendidos por el tiempo, lo hubieran llamado, hubieran invocado a mi padre desde algún rincón de la memoria:

“Eres igual a tu papá.”

Entonces las palabras tomaron forma, tomaron fuerza.
Le arrebataron cada kilo a la presencia de mi padre, volviéndolo ligero como un recuerdo que respira.
Y allí quedaron… hondas, quietas como un latido antiguo; algo que ni el viento se atrevería a mover.
Porque era la presencia de mi padre respirando otra vez a través de alguien que aún lo reconoce en mí.

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